Las tres grandes amenazas para la economía mundial

By 4padmin on agosto 14, 2020 in Economía & Política

Ray Dalio no es un inversor corriente. Nacido en una familia de clase media, Dalio comenzó su carrera cuando era un adolescente gracias a su trabajo de caddie en uno de los principales clubes de golf de Nueva York.

Allí recibió sus primeros consejos de bolsa de grandes ejecutivos de Wall Street. Gracias a su éxito invirtiendo pudo costear sus estudios en Harvard y conseguir un trabajo en Wall Street tras egresarse en la legendaria universidad.

Con 26 años fundó su firma de inversiones Bridgewater Associates en la tranquila ciudad de Westport, en Connecticut.

Gracias a sus excelentes análisis macroeconómicos aplicados a las inversiones y a su buen ojo para seleccionar activos financieros, desde la fundación de su firma hace más de 40 años consiguió una rentabilidad promedio anual del 12 por ciento, lo que le convirtió en uno de los gestores más exitosos del mundo.

Sin embargo, lo más meritorio es que en todos estos años solo tuvo pérdidas en 4 años y estas pérdidas en promedio fueron de menos del 3 por ciento. Inclusive en años en los que el mercado cayó más de un 30 por ciento, Dalio consiguió limitar sus pérdidas a menos del 5 por ciento.

Es decir, Ray Dalio obtuvo altas rentabilidades con bajo riesgo; algo muy difícil de conseguir…

En la actualidad Bridgewater Associates gestiona activos por un valor total de 138 mil millones de dólares y la fortuna personal de Dalio asciende a 19 mil millones de dólares.

Ahora, Ray Dalio hace una predicción que tenés que escuchar ya que anticipa 3 amenazas que cambiarán radicalmente a la economía mundial y que dejarán grandes ganadores y grandes perdedores.

La primera gran amenaza que acecha a la economía mundial son las importantes tensiones dentro de los países debido a la desigualdad en la distribución de la riqueza.

En las últimas semanas pudimos observar cómo mientras la economía real sufre enormemente las consecuencias del coronavirus, la bolsa de Estados Unidos regresó a sus máximos históricos.

Un buen ejemplo de esto fue esta imagen que se viralizó en Internet de Jim Cramer, el popular presentador del canal de noticias financieras CNBC. En ella hay dos titulares: al fondo una pantalla dice que el Dow Jones tuvo su mejor semana desde 1938; en el plano inferior hay un título que dice que más de 16 millones de americanos perdieron su empleo en tres semanas.

Esta discordancia entre la economía real de la que dependen millones de trabajadores, y los mercados financieros propicia una importante desigualdad en la riqueza de los ciudadanos que dará lugar a importantes tensiones políticas dentro de los países según Dalio.

Esta tendencia no es nueva, aunque se podría disparar con la crisis económica que desencadenó la pandemia del coronavirus.

Verás, los avances tecnológicos dispararon el crecimiento económico y también los beneficios de las grandes empresas, sin embargo muchos empleos fueron sustituidos por procesos automatizados, lo que provocó que millones de personas perdieran sus puestos de trabajo en los últimos años.

Esto provocó un aumento de la desigualdad entre los propietarios de capital y los trabajadores que perdieron sus empleos o vieron como sus salarios reales se quedaron estancados debido a la mayor competencia en el mercado laboral.

Así, en Estados Unidos las rentas del 10% más rico de la población se incrementaron entre 1979 y 2018 en un 37,6%. Sin embargo, las rentas del 10% más pobre apenas se incrementaron en cuatro décadas en un 1,6%.

Esta tendencia a la desigualdad no es un fenómeno que se esté produciendo en Estados Unidos; en realidad se está produciendo en todo el hemisferio occidental.

El resultado de la desigualdad es la polarización política y el auge del populismo, que puede ser de izquierdas (como en el caso del Kirchnerismo o del Chavismo) o de derechas (como en el caso del Brexit o de Trump).

La segunda gran amenaza para la economía mundial son las tensiones geopolíticas por el surgimiento de una nueva potencial mundial: China.

Si bien la economía de Estados Unidos sigue siendo una economía próspera y dinámica, el elevado déficit comercial que contrajo el país del Norte y que financió con miles de millones de deuda supone el mayor talón de Aquiles para la primera potencia mundial.

En el siguiente gráfico podés ver como Estados Unidos pasó de un ligero superávit comercial en los años 70 a un gigantesco y persistente déficit comercial durante las últimas décadas.

El país más beneficiado fue China, que alcanzó el estatus de principal país exportador del planeta, desbancando recientemente a Estados Unidos.

Gracias a sus exportaciones, China se está enriqueciendo rápidamente. Esto queda evidenciado en las reservas de su banco central, que son las mayores del mundo con más de 3 billones de dólares.

La reacción de Estados Unidos ante la amenaza que esto supone a su hegemonía mundial  se traduce en proteccionismo comercial así como en tensiones geopolíticas.

Desde el comienzo de su mandato en 2017, en política exterior Trump convirtió a China en su principal enemigo y por ello le impuso al gigante asiático aranceles por miles de millones de dólares.

Es improbable que estas tensiones disminuyan en el futuro. Por el contrario, es previsible que aumenten a medida que Estados Unidos vea más amenazado su estatus de primera potencia mundial.

Esta guerra comercial en realidad tiene ramificaciones en muchas otras áreas, como la tecnológica, la sanitaria y la militar. Para Ray Dalio, el auge de un conflicto entre las dos principales potencias del planeta supone una grave amenaza para la economía mundial.

Por último, la tercera gran amenaza que acecha a la economía mundial son las políticas monetarias que implementaron los grandes bancos centrales del mundo.

La primera política monetaria a la que recurren los bancos centrales, y también la más tradicional y ortodoxa, es bajar las tasas de interés.

Verás, al bajar estas tasas de interés el costo tanto de asumir nuevas deudas como de las deudas existentes baja.

Esto sirve de ayuda a los consumidores, empresas y estados en momentos de crisis económica, que ven como su situación económica se ha visto gravemente dañada por la crisis.

Si te fijas en el siguiente gráfico podés ver cómo durante las últimas cuatro décadas la Reserva Federal recurrió a esta política de bajar las tasas de interés para mantener la prosperidad económica aún en momentos de recesión.

Sin embargo, con cada nueva crisis las tasas de interés bajaron más y más hasta el punto de que en la actualidad estas tasas de interés en Estados Unidos están en el cero por ciento.

La Fed no fue el único gran banco central que recurrió a esta política para generar crecimiento económico. Otros bancos centrales como el Banco Central Europeo, el Banco de Japón o el Banco de Inglaterra también establecieron tasas de interés en cero por ciento durante los últimos años.

Sin embargo, llegados a la actual situación en la que las tasas de interés son de cero por ciento… ¿Qué más pueden hacer los bancos centrales para estimular a la economía?

Acá entra la necesidad de adoptar políticas monetarias menos ortodoxas: imprimir dinero y comprar activos financieros.

La primera vez que se recurrió a esta política monetaria fue tras la crisis económica de 2008.

En el siguiente gráfico podés observar como a principios de 2009 el balance de la Fed pasó 800 mil millones de dólares, a más de dos billones de dólares. En los años siguientes el balance de la Reserva Federal siguió incrementándose hasta los 4,5 billones de dólares.

Pero, ¿qué hizo la Fed con esta enorme cantidad de dinero? Comprar activos financieros, principalmente bonos del Tesoro de los Estados Unidos pero también bonos corporativos.

Esta masiva inyección de dinero sirvió para estimular a la economía gracias a los estímulos fiscales que pudo implementar el Gobierno de los Estados Unidos y al financiamiento más abundante y barato al que pudieron acceder las empresas.

En la actualidad, tras el estallido de la nueva crisis económica debido a la expansión del coronavirus, los bancos centrales fueron un paso más allá y se dedicaron a imprimir más dinero, incrementando la capacidad de endeudamiento de la economía mundial.

Según un informe que publicó recientemente el Instituto Internacional de Finanzas, la deuda global alcanzó en el primer trimestre del año 258 billones de dólares, lo que equivale al 331 por ciento del PBI mundial.

Y este organismo espera que la deuda siga creciendo durante los próximos años debido al accionar de los bancos centrales. Y es que los bancos centrales están dispuestos a lo que sea con tal de evitar que la economía mundial caiga en una depresión de la que no se pueda salir. Sin embargo, el remedio podría ser peor que la enfermedad.

Ray Dalio lo expresa así:

“Las depresiones económicas no perduran en el tiempo, porque de una manera u otra –y lo estamos viendo hoy- la impresión de dinero termina con ellas. Sin embargo, el valor del dinero sí puede reducirse permanentemente”

Un fenómeno que los ahorradores argentinos sufrimos durante décadas como es la inflación y la pérdida de valor del dinero se podría producir en el resto del mundo debido a las políticas monetarias que implementaron los principales bancos centrales.

Este proceso no es en absoluto algo extraordinario a nivel histórico. En realidad es la continuación de lo que sucedió el 15 de agosto de 1971, cuando el Presidente de los Estados Unidos Richard Nixon anunció la desvinculación del dólar del patrón oro.

Hasta aquel momento, cada dólar estaba respaldado por una cantidad de oro almacenado por la Reserva Federal. Sin embargo, a partir de aquella decisión el dólar pasó de estar sostenido por el oro a ser una moneda fiduciaria, que como su nombre indica está sostenida por la fe de los agentes económicos en el dólar como depósito de valor.

Sin embargo, esta fe podría destruirse ante la impresión masiva de dólares que efectuó la Reserva Federal.

Los días del dólar como el activo financiero por excelencia para preservar el valor de nuestros patrimonios podrían estar contados.

Para Ray Dalio y otros grandes inversores, aparecerán tensiones inflacionarias que podrían destruir el valor de las monedas.

En las grandes economías los inversores consideran al efectivo como el activo con menos riesgo. Sin embargo, esto podría no ser así y permanecer en efectivo podría suponer un riesgo mayor al de cualquier otra inversión.

En este contexto, los inversores argentinos contamos con la ventaja que nos aportaron los años de experiencia desenvolviéndonos en un entorno peligroso e inflacionario. Ahora, podríamos ver la argentinización de la economía mundial…

Ante esta situación en la que el dólar no podría ser un activo tan seguro como pensamos, es necesario tener en nuestros portafolios inversiones de protección de nuestro patrimonio como por ejemplo el oro o el Bitcoin.

En el episodio 127 del FedeTessoShow te conté como Eduardo Elsztain, uno de los inversores más exitosos de nuestro país, realizó una fuerte apuesta por la suba del oro.

Elsztain argumentó en una carta a inversores que su inversión por el oro se fundamentaba en el temor a que se produzca una elevada inflación a nivel mundial.

Elsztain no es el único que está apostando por el oro para proteger su patrimonio. Como podés ver en el siguiente gráfico, en lo que llevamos de año el oro se revalorizó más de un 30 por ciento.

Otro activo de protección frente a la inflación a nivel global son las criptomonedas, y más concretamente del Bitcoin.

Como te expliqué en los episodios anteriores del FedeTessoShow, la emisión de Bitcoins está limitada a 21 millones de unidades hasta el año 2140.

La garantía de que nadie podrá aumentar la emisión de Bitcoins a su antojo como si sucede con las monedas fiduciarias convierte a esta criptomoneda en una garantía de conservación del valor.

Para terminar, quiero compartirte unas palabras de Ray Dalio que me parecieron muy importantes y que resumen lo que te conté en esta nota:

“Severas recesiones económicas con elevadas diferencias de riqueza, alto endeudamiento y políticas monetarias inefectivas son una combinación que lleva a conflictos significativos y a cambios revolucionarios dentro de los países”.

Si uno de los mejores inversores del planeta se muestra tan pesimista sobre el futuro, quizás sea una buena idea que inviertas una parte de tu patrimonio en activos de protección como el oro o las criptomonedas.

El riesgo de una hiperinflación es cada vez más alto

By 4padmin on abril 15, 2020 in Economía & Política

El domingo 14 de mayo de 1989 Carlos Menem fue elegido como Presidente de la Nación con un fuerte respaldo del electorado, pero si por algo pasó a la historia el mes de mayo de 1989 no fue por la elección de Menem como Presidente; fue por la hiperinflación que sufrimos los argentinos.

Aquel mes de mayo la inflación mensual alcanzó en la Argentina el 114,4 por ciento. En términos anuales, 1989 tuvo una inflación del 3.079 por ciento lo que empobreció a millones de argentinos, devorando sus ahorros.

Pero aquella no fue la primera hiperinflación que sufrió nuestro país. En 1975 tras el “Rodrigazo” la inflación en la Argentina trepó hasta el 777 por ciento, constituyendo el primer episodio hiperinflacionario que solo fue superado 14 años más tarde…

Estos dos episodios de hiperinflación en nuestro país tuvieron cuatro elementos en común, que son los ingredientes esenciales para que se cocine una hiperinflación: fuerte aumento del déficit público, financiación del déficit con excesiva emisión monetaria, caída fuerte en la demanda de dinero y alta pérdida de confianza de los argentinos en el valor del peso.

Mi impresión es que la Argentina nuevamente se enfrenta a un escenario de altísima inflación. Nadie sabe si la situación se irá de control y caeremos nuevamente en un hiper como en el pasado. Pero la evolución de estos indicadores, sobre todo luego de la tremenda crisis desatada por el Coronavirus, nos obligan a encender la señal de alerta.

Analicemos cada una de estas variables que determinan el índice de inflación, para entender un poco mejor cual es la situación actual y qué podemos esperar en el futuro cercano.

Empecemos por el déficit fiscal…

La previsión de déficit fiscal primario para 2020 estaba estimada en 200 mil millones de pesos a comienzos de este año. Sin embargo, el coronavirus desbarató cualquier proyección que los economistas pudieran hacer hasta ahora.

La expansión de la pandemia del coronavirus por todo el mundo no solo provocó una cuarentena general en muchos países incluida la Argentina, también provocó una súbita paralización del comercio mundial.

Esto provocó a nivel global una crisis económica que probablemente genere una recesión mundial, lo que provocará la pérdida de millones de empleos y el empobrecimiento de millones de personas en todo el planeta y, como no, también en la Argentina.

Para mitigar el impacto de esta recesión, los gobiernos de todo el mundo incluido el argentino implementaron estímulos fiscales y monetarios con los que estimular la demanda interna de sus países.

Sin embargo, mientras algunos países partieron al comienzo de esta crisis desde una posición de solidez económica y fiscal, a la Argentina nos tomó con el pie cambiado…

De acuerdo a la estimación del economista Carlos Melconian, los ingresos del Estado caerán cerca de un 10 por ciento y el gasto público registrará una suba del 13,5 por ciento respecto a lo estimado inicialmente. Esta combinación de menores ingresos y mayores gastos provocará que el déficit fiscal real para el año 2020 sea de 1,5 billones de pesos, más de 7 veces más de lo estimado inicialmente por el Gobierno.

Fuente: Carlos Melconian

Esta estimación tuvo en cuenta que el PBI en 2020 caiga un 6 por ciento y la inflación se sitúe por encima del 30 por ciento. Pero si la realidad fuera aún peor, como es probable, nos enfrentaremos a una situación fiscal aún más desesperada.

Es muy importante aclarar que existen dos maneras de financiar el déficit fiscal: pidiendo deuda o emitiendo moneda. No existe una tercera alternativa ni existe un truco mágico que solucione el problema del déficit fiscal: o bajas el déficit bajando deuda o subiendo impuestos, o pedís dinero prestado o activas la máquina de imprimir dinero. Punto.

Durante el gobierno de Mauricio Macri la Argentina financió el déficit fiscal, principalmente, accediendo a los mercados de deuda internacionales. Es decir, se endeudó en el exterior en dólares para financiar el déficit. Pero ya en 2018 este camino se cerró. Y con la reciente decisión del gobierno argentino de postergar el pago de los bonos con legislación local, este camino está más cerrado que nunca, la Argentina está de facto en default.

El resultado de todo esto es que el gobierno está condenado a imprimir una cantidad masiva de pesos para poder cubrir el déficit fiscal en el que incurrirá este año. Algo que ya se está evidenciando…

En el mes de febrero la expansión monetaria había sido de $AR 7.263 millones. Ante el estallido de la crisis del coronavirus, en marzo la emisión trepó hasta los $AR 575.949 millones. ¡El aumento en la expansión es de nada menos que del 7.830 por ciento en apenas un mes!

Es importante destacar que, aún sin tener que imprimir una gran cantidad de pesos el año pasado, la Argentina registró en 2019 una inflación anual del 53,8 por ciento, la más alta en casi tres décadas. ¿Qué pasará este año cuando nos enfrentemos a una emisión monetaria masiva para cubrir el déficit fiscal que se disparará por el coronavirus? Todo indica que veremos una fuerte suba de la inflación, pero hay más factores que podrían agravar el incremento de la inflación…

Hasta ahora solo hablamos de la oferta de dinero, pero hay dos fuerzas que determinan la inflación: la oferta y la demanda de dinero.

Desde 2017 la demanda de dinero en nuestro país marcó una tendencia negativa que provocó que 2019 fuera el año con menor demanda de pesos en proporción al PBI desde el año 2001.

Así, mientras que en 2017 la cantidad de pesos en circulación equivalía al 23,7 por ciento del PBI, en 2019 esta cantidad bajó hasta el 14,8 por ciento del PBI.

¿Por qué sucedió esto? Muy sencillo: los argentinos no quieren pesos. No confían en que el peso vaya a mantener su valor, y por eso prefieren tener su riqueza en otras divisas, en inmuebles o en inversiones en el exterior antes que tener sus ahorros en pesos.  Y si tienen pesos los gastan cuanto antes.

Y esto se puede ver profundizado durante los próximos meses por dos razones.

La primera es la tasa de interés real negativa. Con el interés del 25 al 30 por ciento que pagan los plazos fijos no alcanza para cubrir la pérdida de valor de una inflación que el año pasado estuvo en el 53,8 por ciento y para este año se espera que sea superior. La rentabilidad real de los plazos fijos en la Argentina hoy se sitúa entre el -25 y -30 por ciento, es decir, se pierde dinero haciendo un plazo  fijo.

La segunda razón implica que tendencia de pérdida de confianza en el peso se profundice. Esto podría venir por un desplome de la actividad con motivo de la Cuarentena, pero también podría venir por el lado de las políticas que implemente el gobierno. Hace poco circuló un proyecto del oficialismo que pensaba estatizar de hecho el sistema de salud privado. Unos días después salió en los diarios un proyecto de Máximo Kirchner para subir aún más el impuesto a los bienes personales y limitar las ganancias de los supermercados. Si el gobierno recorre este camino de “combatir al capital” la confianza se puede reducir aún más y la demanda de dinero puede seguir bajando.

Si esto ocurre se puede dar un cocktail explosivo que puede ser difícil de controlar.

Por un lado, una mayor oferta de pesos auspiciada por un gobierno que está incurriendo en un déficit masivo y que solo puede financiar imprimiendo más y más pesos; y por otro lado, una demanda cada vez menor con ciudadanos que no quieren tener sus ahorros en pesos ante la rentabilidad real negativa y la enorme percepción de riesgo existente por las políticas de un Gobierno argentino desesperado.

Por todo esto, mi impresión es que el escenario de mínima para 2020 es una inflación superior a la del año pasado en un rango de entre el 50% y 100%.

Y un escenario de máxima donde la inflación puede irse por arriba del 100% anual y estar cerca de volver a una hiperinflación como tuvo Argentina en el pasado.

¿Qué escenario se dará? Eso nadie lo sabe y no tiene mucho sentido gastar energías en intentar predecir el futuro. No le vamos a acertar.

Pero como inversores lo más prudente es prepararse para lo peor…

Pensá que si todos tus ahorros están en pesos y se viene un escenario de hiperinflación, tus ahorros y los de tu familia desaparecerán. Por eso es prudente y recomendable que te prepares para lo peor evitando tener tus ahorros en pesos, comprando dólares o teniendo inversiones que estén atadas al dólar o a activos del exterior, fuera del riesgo argentino.

Haciendo esto, si este escenario pesimista se diera estarías preparado para el golpe brutal que podría sufrir nuestro país. Y aún en el caso de que finalmente no se diera un escenario tan negativo, tampoco saldrías perdiendo ya que tus ahorros estarían en activos seguros y que ganarían valor en pesos.

Si la inflación finalmente se va de control, no va a haber tiempo para reaccionar. El momento para preparar tus finanzas con una estrategia a pruebas de crisis es ahora. No te duermas, aún estás a tiempo.

¿Es el mundo un lugar cada vez peor?

By Federico Tessore on febrero 14, 2019 in Economía & Política

Existe una sensación muy extendida entre todos nosotros de que las cosas en el mundo cada vez van peor. Si le preguntásemos a cualquier persona, seguro que nos hablaría de la última guerra o desastre natural que vio en la televisión.

Lo cierto es que los seres humanos tenemos una tendencia al pesimismo que proviene de nuestro instinto de preservación, algo que nuestros ancestros desarrollaron cuando la existencia humana estaba siempre en riesgo y que les servía para mantenerse vivos.

Sin embargo, ese mismo instinto que hace 10.000 años nos servía de protección ante la amenaza de los depredadores y de otros humanos, en la actualidad nos impide juzgar la realidad de manera objetiva y nos hace caer en muchas ideas negativas preconcebidas que los medios de comunicación se encargan de alimentar con su alarmismo.

Frente al sensacionalismo de los medios de comunicación y la idea generalizada de que el mundo es hoy un lugar peor de lo que era antes, quiero revelarle con datos objetivos como las cosas, lejos de ir a peor, son hoy mejores de lo que nunca antes fueron.

Si se fija en el siguiente gráfico, puede ver como la esperanza de vida no para de subir en todo el mundo.

En Europa la esperanza de vida ya ha alcanzado los 80 años, con algunos países como España superando los 83 años de esperanza de vida por primera vez en toda la historia.

Si exceptuamos la situación de África, donde los seres humanos aún se enfrentan a importantes dificultades, en el resto del mundo la esperanza de vida si sitúa por encima de los 70 años, cuando hace apenas 100 años la esperanza de vida media del planeta se situaba en los 51 años.

Sin embargo, es cuestión de tiempo para que los habitantes del continente africano alcancen al resto del mundo en longevidad. En muchas partes de África enfermedades tan devastadoras como la tuberculosis y la malaria han sido erradicadas, y los avances en vacunación y prevención de enfermedades están disparando la esperanza de vida en países de todo el continente.

Pero la realidad es que los seres humanos no solo vivimos cada vez más, sino que además vivimos mejor, mucho mejor…

Fíjese en este otro gráfico que refleja la cantidad de personas viviendo en situación de pobreza extrema.

Si hace apenas un siglo más del 82 por ciento de la población mundial vivía en una situación de extrema pobreza, hoy apenas un 8 por ciento se encuentra en esa situación.

Tanto ha mejorado recientemente la pobreza en el mundo que siendo la población mundial cuatro veces superior a la que era hace cien años, el número total de personas en situación de pobreza se ha reducido a la mitad, pasando de cerca de 1.400 millones de personas en 1919 a las actuales 700.000 personas.

Espero haberle mostrado como lejos de lo que su percepción le indica, el mundo es un lugar mejor y que hay muchas razones para ser optimistas sobre el futuro que nos espera.

En la próxima edición de mi blog personal le enseñaré cómo enfrentar el miedo instintivo que todos los humanos poseemos para evitar cometer los errores más habituales en los inversores comunes.

Hasta la próxima.

Saludos,

Federico Tessore
Director de Inversor Global