Dos ideas que te harán perder plata invirtiendo

By Federico Tessore on abril 29, 2019 in Inversiones Financieras, Invertir con Éxito

Invertir no es un asunto sencillo. Afortunadamente cada vez más los inversores tenemos acceso a información para decidir en qué activos queremos invertir nuestro dinero, pero esto no aumenta nuestras probabilidades de éxito significativamente.

A la hora de la verdad, cuando llega el momento de decidir dónde invertir es el juicio de cada inversor lo que decide hacia dónde se decanta la balanza. Sin embargo, es precisamente en este instante cuando nuestros prejuicios e ideas preconcebidas impiden que tomemos la decisión más acertada.

Hoy te quiero hablar de dos de estas ideas, o sesgos cognitivos como dirían los especialistas en psicología inversora, un campo de investigación que ha emergido con fuerza en el mundo de las finanzas y que está atrayendo la atención de miles de especialistas y académicos de todo el mundo.

Seguro estás acostumbrado a leer en los principales medios de comunicación económicos sobre aspectos más estrictamente financieros, pero te aseguro que los asuntos relacionados con la psicología de los inversores están plenamente contrastados tanto por el mundo de los profesionales de las finanzas como por los investigadores de las universidades más prestigiosas del planeta.

Además, conocer estos sesgos antes de tomar tus decisiones de inversión te darán las claves para ganar plata invirtiendo o, al menos, para no perderla en el intento.

 

Lo que conoces no siempre es la mejor opción

A todos los inversores nos ocurre que cuando pensamos en comprar acciones, instintivamente buscamos en primer lugar en la bolsa local empresas que nos resulten familiares. Si estamos satisfechos con nuestro banco por ejemplo, probablemente consideraremos comprar acciones del banco. O si estamos contentos con nuestro operador de telefonía celular, pensaremos que comprar acciones de él será una buena idea de inversión.

Esto se traduce en una tendencia natural que tenemos los inversores por invertir en activos financieros de nuestro propio país, que nos resultarán más familiares que los activos extranjeros.

El motivo es que al tener un contacto y un conocimiento mayor sobre estos activos, nuestra percepción del riesgo es menor. Esta percepción errónea del riesgo está estudiada en el mundo de las finanzas, y de hecho tiene un nombre en la jerga financiera: “sesgo local”.

El problema del sesgo local consiste en que, aunque creemos que estamos asumiendo un riesgo menor, cuando compramos acciones locales lo cierto es que estamos asumiendo un riesgo mucho mayor.

Esto no sucede solo en la Argentina; en realidad sucede en cualquier parte del mundo ya que si la economía de nuestro país se fuera a pique, no solo lo sufriríamos en nuestras inversiones sino también en nuestro trabajo y en nuestro ingreso habitual.

Invertir en mercados internacionales, como por ejemplo en Wall Street, nos permite reducir este riesgo ya que si por ejemplo la Argentina sufriera una nueva crisis cambiaria o un nuevo corralito, nuestros ahorros estarían a salvo invertidos en los mercados de capitales internacionales.

Por este motivo, no deje que su percepción le engañe. Aunque su conocimiento sobre las empresas del Merval sea superior a las de la Bolsa de Nueva York, para minimizar su exposición al riesgo lo que más le conviene es invertir fuera de la Argentina.

 

Confiar en la rentabilidad pasada es un error

El segundo error que comenten la mayoría de los inversores es juzgar la conveniencia de una inversión según la rentabilidad que tuvo en los años anteriores.

Cuando uno no es un experto en finanzas, cuesta esfuerzo discernir qué inversiones nos resultan convenientes o no entre tantas cifras y datos. Un atajo que la mayoría de los inversores utiliza para elegir dónde invertir es apostar por aquellas inversiones que más éxito tuvieron en el pasado.

Aunque el haber tenido éxito en el pasado no es garantía de éxito en el futuro…

Y es que según un estudio del desempeño de 1.454 fondos durante 10 años elaborado por Morningstar, la firma líder mundial en análisis de fondos de inversión, aquellos fondos que lo hicieron muy bien en el pasado se suelen tener un desempeño mediocre, y los que tuvieron un resultado nefasto suelen recuperarse pasado el tiempo.

Esto es así por el principio de reversión a la media, que consiste en que las rentabilidades extremas en el corto plazo tienen tendencia a moderarse hasta converger en la media.

Lo mismo sucede con las acciones: aquellas acciones que subieron mucho tienen menores probabilidades de seguir subiendo que las que tuvieron un mal desempeño.

Fijate en el siguiente gráfico del Standard & Poor’s 500 por ejemplo…

Como podés ver, el índice estadounidense tiene una tendencia al alza definida por la línea de puntos roja. A lo largo de su historia, cuando el S&P 500 se ha separado mucho de la línea de tendencia, generalmente ha corregido su desviación, ya sea a la baja (como en el 2000 o en el 2008) o al alza (como en 1993, 2003 o 2009) hasta volver a su línea tendencial de largo plazo.

Si nos fiásemos de la regresión a la media, lo predecible sería que el índice corregirá desde los máximos actuales hasta la tendencia de largo plazo. Pero ojo, porque esta regla no es infalible. Hay acciones que durante años no dejaron de subir hasta terminar por las nubes como por ejemplo Amazon, y acciones que durante años no dejaron de bajar hasta terminar en cero, como por ejemplo Kodak.

Sin embargo, en promedio la reversión a la media sí funciona en el mundo de las inversiones y es algo que debés tener en cuenta para invertir. Por tanto, no cometas el error de pensar que solo porque una inversión funcionó bien en el pasado, vaya a seguir funcionando bien en el futuro.

La importancia de empezar a invertir cuanto antes

By Federico Tessore on marzo 7, 2019 in Invertir con Éxito

“El interés compuesto es la octava maravilla del mundo” – Warren Buffett

Uno de los primeros conceptos que uno aprende en la facultad de economía es el interés compuesto. No hay duda de que este concepto de inversión es de gran importancia, ya que esta herramienta es la que ha ayudado a toda clase de inversores, tanto pequeños ahorradores como grandes profesionales de las finanzas, a construir sus fortunas.

Es importante que vos sepas en qué consiste el interés compuesto y como podés utilizarlo para alcanzar tu libertad financiera. Por eso la nota semanal la quiero dedicar a explicarte qué es el interés compuesto.

Según la Investopedia el interés compuesto representa la rentabilidad acumulada sobre un capital inicial con el paso del tiempo. Sé que esto así explicado puede parecer confuso; incluso para los egresados en economía a veces no resulta un concepto fácil de comprender por lo que quiero que veas este ejemplo…

Imaginá que Pablo es un trabajador de 55 años que invierte 10.000 dólares para su retiro en un fondo que proporciona una rentabilidad del 5 por ciento cada año. Al cabo de un año, sus 10.000 dólares habrán crecido hasta 10.500 y es que el 5 por ciento de 10.000 es 500. Pero mirá que sucede a partir del año 2…

En el segundo año de su inversión fija a 5 por ciento sus 10.500 dólares crecerán 525 dólares hasta 11.025 dólares. En el tercer año crecerán 551,25 hasta 11.576,25. Y así sucesivamente, las ganancias cada año serán mayores aunque la rentabilidad sea fija de un 5 por ciento.

Al cabo de diez años desde que comenzara a invertir para su retiro, Pablo tendrá 16.288,95 dólares. Aplicando durante 10 años una rentabilidad anual del 5 por ciento no obtuvo una rentabilidad total del 50 por ciento, sino 62,89 por ciento.

¡Esa es la magia del interés compuesto!

Pero los efectos del interés compuesto se ven más cuanto mayor es el plazo de tiempo, por eso es importante comenzar a invertir cuanto antes.

Siguiendo con el ejemplo anterior, imaginemos que Pablo tiene una sobrina de 45 años llamada Juana y un hijo de 35 años llamado Martín. Los dos deciden invertir 10.000 dólares igual que Pablo con una rentabilidad anual del 5 por ciento.

A los 65 años Juana decide disponer de los fondos para jubilarse y descubre que tiene 26.532,98 dólares. Es decir, en 20 años obtuvo una rentabilidad total de 165,33 por ciento. Una rentabilidad muy superior al doble de lo que obtuvo su tío Pablo.

Pero el que más dinero ganó fue Martín. A los 30 años de comenzar su inversión decide retirar sus fondos y descubre que sus 10.000 dólares se convirtieron 41.161,36 dólares. Su rentabilidad total fue de 311,61 por ciento.

Como puedes ver en el siguiente gráfico en el que se representan las tres inversiones, empezar a invertir pronto es fundamental porque el interés compuesto favorece que las inversiones con un plazo de tiempo mayor ganen mucha más plata que las inversiones con un plazo de tiempo más corto.

Por eso, si tenés más de 30 años es sensato que comiences a invertir pensando en tu retiro, aunque solo sea una cantidad pequeña de plata. Y si ya tenés más de 40 o 50 años, creo que es importante que diseñes una estrategia de inversión cuanto antes para poder alcanzar la libertad financiera antes de que llegue tu retiro.

 

Las dos razones por la que Warren Buffett es el mejor inversor de todos los tiempos

Hasta ahora hemos visto que el tiempo es un elemento esencial para conseguir tu independencia financiera. Esta es una de las razones por las que Warren Buffett es el mejor inversor de todos los tiempos.

Buffett fundó su holding de inversiones en 1965. Durante los primeros años Buffett no era increíblemente rico, aunque sí consiguió excelentes rentabilidades a sus inversiones. Cuando su riqueza despegó fue a partir de 1990 gracias al interés compuesto.

Lo podés ver muy bien en este gráfico. Y es que al igual que en los ejemplos que te mostré antes sobre la jubilación, la magia del interés compuesto funciona cuando mayor es el plazo de inversión.

Pero hay una segunda razón por la que Warren Buffett consiguió amasar una fortuna de más de 100.000 millones de dólares a partir de unos pequeños ahorros.

Desde que fundó su holding de inversiones en 1965 Buffett ha conseguido una rentabilidad anual media del 20,5 por ciento frente a la rentabilidad media de 9,7 por ciento del S&P 500.

Si Buffett obtuvo el doble de rentabilidad anual, podrías pensar que al cabo de 54 años obtuvo el doble de plata que si hubiera invertido en el S&P 500 pero estarías equivocado, ya que Buffett obtuvo… ¡73 veces más plata!

Y es que mientras que la rentabilidad del S&P500 entre 1965 y 2018 fue de 15.019 por ciento, la rentabilidad del fondo de Warren Buffett fue de… ¡1.091.899 por ciento!

¿Cómo es esto posible? Otra vez tenemos que hablar de la magia del interés compuesto.

Verás, con el paso del tiempo las diferencias entre rentabilidad de agrandan gracias al interés compuesto. Obtener una rentabilidad superior en el corto plazo no supone tanta diferencia, pero cuando se mantiene en un periodo de tiempo muy largo, las diferencias son abismales.

Lo podés ver en el siguiente gráfico…

Fijate que en los primeros 20 años la rentabilidad acumulada de Berkshire Hathaway (holding financiero de Buffett) y del S&P 500 es prácticamente igual. Es con el paso del tiempo cuando la diferencia se agranda, despegando la curva de rentabilidad definitivamente a partir de 1995, 30 años después de que Buffett comenzara a invertir.

Ya has visto que ser millonario requiere conseguir una rentabilidad sostenible en el tiempo pero sobre todo requiere paciencia, mucha paciencia.

La magia del interés compuesto está ahí, esperándote, y cada segundo que pierdas para empezar a ahorrar e invertir es un segundo en el que el interés compuesto no te acercará a la independencia financiera. Ahora depende de vos que puedas aprovechar el interés compuesto antes de que sea demasiado tarde.

 

Hasta la próxima.

Saludos,

Federico Tessore
Director de Inversor Global

 

¿Cuál es la mejor inversión?

By 4padmin on marzo 1, 2019 in Invertir con Éxito

Cuando a Robert Allen -un prestigioso gurú sobre creación de riqueza con varios libros en la lista de más vendidos del New York Times– un amigo con plata en su cuenta de ahorro le preguntó si debería invertirla, este le contestó: “¿A cuántos millonarios conocés que hicieron su riqueza dejando su plata en una cuenta de ahorro?”.

Parece obvio que hay que buscar otras alternativas de inversión para maximizar la rentabilidad de nuestros ahorros, pero antes debemos preguntarnos sinceramente cuánto nivel de riesgo estamos dispuesto a tolerar.

Si su tolerancia al riesgo es baja y que no soporta perder plata, entonces la inversión que más le conviene es aquella en bonos soberanos de países con calificación triple A, como por ejemplo Estados Unidos, Alemania o Suiza.

Con este tipo de inversión uno prácticamente se asegura conservar su riqueza, aunque si nuestro objetivo es hacer crecer nuestro patrimonio debemos optar por opciones un poco más riesgosas.

En el siguiente escalón del riesgo se encuentran los bonos corporativos. Estos bonos pagan un mayor retorno que los bonos soberanos de países seguros, aunque esto no es gratuito.

Siempre debemos tener presente que cuanto mayor riesgo implique una inversión, debemos esperara una mayor rentabilidad. Por este motivo los bonos corporativos ofrecen una mayor rentabilidad: porque la probabilidad de que una empresa no pueda cumplir con sus obligaciones es mayor a que esto suceda con un país estable y sólido como los que tienen la calificación de triple A.

En el siguiente nivel de riesgo se encuentran las acciones, que como ya sabe tienen una elevada volatilidad.

Como decía el gran gurú de nuestro tiempo Warren Buffett, “si no puede soportar una pérdida del 50 por ciento, mejor no invierta en acciones”. El riesgo que conlleva invertir en acciones es elevado y no todos los inversores principiantes que se lanzan a invertir en la bolsa tienen esto en consideración.

Sin embargo, las recompensas son igualmente muy elevadas…

Si observa el gráfico anterior, puede ver cómo a muy largo plazo las acciones tienen un desempeño que ninguna otra inversión financiera puede igualar.

Y es que si en 1802 un antepasado nuestro hubiera invertido un dólar en cada una de las cinco alternativas de inversión financiera que contemplamos, los resultados hubieran sido muy dispares.

Mientras que el valor del dólar invertido ahora sería 20 veces menor en términos reales por la inflación, si este dólar se hubiera invertido en la Bolsa de Nueva York su valor actual sería de más de 700 mil dólares. Una diferencia abismal.

Muy por debajo se sitúan los bonos corporativos, la deuda pública y el oro con un valor de 1.632, 282 y 4,50 dólares respectivamente.

A la vista de estos datos podríamos afirmar que la mejor inversión son las acciones, pero… ¿qué ocurre con el Real Estate?

Acciones vs. Real Estate

La inversión en propiedades inmobiliarias o Real Estate es algo milenario y tan antiguo como la historia de la humanidad.

Algunas de las fortunas más grandes del mundo se han hecho con la inversión en activos inmobiliarios. El mismo Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, forjó su fortuna millonaria con la construcción en los cinco continentes de lujosos hoteles, casinos y edificios residenciales con su nombre.

¿Es el Real Estate más rentable que las acciones? Veamos…

Si tomamos datos del mercado del país del norte, aunque el Real Estate ha tenido un desempeño brillante multiplicando su valor por siete entre 1975 y 2015, las acciones siguen siendo la mejor inversión.

En apenas 40 años, entre 1975 y 2015, el S&P 500 multiplicó su valor por 25, gracias sobre todo a los dos grandes ciclos alcistas que vivió Wall Street entre 1980 y 2000, y desde 2009 hasta la actualidad.

Si su horizonte de inversión es el largo plazo y su tolerancia al riesgo es elevada, la inversión en acciones es la que mayor rentabilidad le va a proporcionar.

Pero antes le sugiero que sea sincero consigo mismo: si no puede soportar ver como sus ahorros pierden hasta la mitad de su valor sin entrar en pánico, entonces invierta en opciones más seguras. Su salud se lo agradecerá.

Hasta la próxima.

Saludos,

Federico Tessore
Director de Inversor Global