Los 10 libros sobre finanzas que no podés dejar de leer

By 4padmin on julio 7, 2020 in Invertir con Éxito

En esta nota les quiero compartir los 10 libros que más me ayudaron en mi carrera como inversor.

Son libros que, en mi opinión, todo inversor debe leer al menos una vez en la vida. Aunque si los tenés en tu biblioteca personal es mucho mejor, porque a menudo tendemos a olvidar los grandes consejos que estos libros ofrecen y es recomendable releer estos libros de vez en cuando para refrescar estos conocimientos y no repetir errores de inversión innecesariamente.

El primer libro que te quiero compartir es “El Inversor Inteligente”, de Benjamin Graham.

Este libro está considerado como la Biblia de la inversión en valor, o value investing en inglés.

Graham fue un pionero en esta forma de inversión, que consiste en calcular el valor intrínseco de las acciones y comprar cuando este valor es superior a la cotización, y vender cuando se produce lo contrario: cuando el valor es inferior al precio.

Para Graham, aunque en el largo plazo los mercados son eficientes en reconocer el valor intrínseco de las acciones, en el corto plazo se producen discrepancias que los inversores pueden aprovechar en su beneficio.

A la diferencia entre el valor intrínseco de la acción y su cotización, Graham la denominó margen de seguridad. Cuanto mayor margen de seguridad tenga una acción, menor será el riesgo de pérdida y mayor el potencial de revalorización cuando el precio de la acción se ajuste a su valor real.

Además de ser un exitoso inversor en Wall Street, Graham fue profesor de finanzas en la prestigiosa Universidad de Columbia. Allí dio clase a un joven de 21 años llamado Warren Buffett.

Buffett es como seguro sabes uno de los inversores más exitosos de la historia de las finanzas. Buffett siempre defendió que su éxito en las inversiones se debió a la influencia de Graham, y de hecho no duda en referirse al Inversor Inteligente como el mejor libro sobre finanzas jamás escrito.

Aunque “El Inversor Inteligente” fue escrito hace 70 años, te aseguro que no perdió ni un poco de validez en todos estos años.

“El Inversor Inteligente” fue, es y será uno de los libros que no pueden faltar en la biblioteca de un buen inversor.

Otro inversor que logró un enorme éxito gracias a la inversión en valor es Joel Greenblatt.

Greenblatt demostró desde muy joven su enorme capacidad para encontrar acciones infravaluadas. Así, con apenas 27 años Greenblatt recibió 7 millones de dólares del magnate de las inversiones Michael Milken para que abriese su propia firma de inversiones: Gotham Capital.

En los 16 años siguientes el fondo de Greeblatt consiguió una rentabilidad anual del 30,8 por ciento anual, lo que le convirtió en uno de los inversores más prestigiosos de Wall Street.

En su obra maestra “El pequeño libro que bate al mercado”, Greenblatt comparte la estrategia que le permitió obtener esta enorme rentabilidad. Él la llamó “La Fórmula Mágica”.

¿En qué consiste esta fórmula mágica de la que Greenblatt habla en su libro?

Verás, esta fórmula consiste en elegir las acciones que estamos interesados en adquirir según dos criterios:

En primer lugar el ratio entre el valor de la empresa y las ganancias antes de intereses e impuestos.

En segundo lugar Greenblatt observa el ROIC, que es una ratio entre las ganancias antes de intereses e impuestos y el capital invertido en la empresa.

Greenblatt prefiere estas ratios a otros indicadores más habituales como el PER o precio dividido entre el valor contable porque los ratios que él utiliza no se ven influidos por variaciones en los intereses de la deuda o en los tipos impositivos, algo que si sucede con el PER por ejemplo.

Según afirma Greeblatt en su libro, los parámetros de inversión que utiliza en su “fórmula mágica” reflejan mejor la situación real de la empresa y su capacidad para generar dinero, lo que permite calcular de manera más precisa el valor intrínseco de la empresa, y por tanto aprovechar las diferencias entre valor y precio.

En esta lista tampoco puede faltar otro exitoso inversor que consiguió un enorme éxito gestionando de manera activa sus inversiones: Peter Lynch.

Lynch alcanzó una enorme fama como gestor del fondo Magellan entre los años 1977 y 1990. Durante aquellos años el fondo gestionado por Lynch consiguió un retorno promedio anual del 29,2 por ciento, muy superior al retorno promedio del mercado.

Esta rentabilidad resulta más impresionante si pensás que menos de un 1 por ciento de los fondos de inversión consiguen batir al mercado sistemáticamente en el largo plazo.

Lynch comparte los secretos que le permitieron ser uno de los administradores de fondos más exitosos en su libro “Un paso por delante de Wall Street”.

La tesis central del libro consiste en que no hace falta ser un administrador de portafolios en un gran banco de inversión con enormes recursos a disposición para poder ganar dinero invirtiendo. En realidad, para Lynch con prestar atención a lo que sucede a nuestro alrededor es suficiente para lograr una ventaja que nos permita batir al mercado.

Cosas tan cotidianas como acudir a comer a una cadena de restaurantes, descubrir mientras hacemos la compra un producto con unas características excelentes o prestar atención a la actividad de una factoría junto a la carretera mientras manejamos todos los días de camino al trabajo aportan conocimientos que nos pueden permitir comprar acciones inflavaluadas y ganar gracias a ellas.

Pero no todo el mundo está de acuerdo con las estrategias de inversión activas…

Si Peter Lynch y Joel Greenblatt son dos de los mayores partidarios de la gestión activa de nuestras inversiones y consiguieron excelentes resultados gracias a este tipo de gestión, enfrente tenemos a John Bogle, el pionero de la inversión pasiva.

De Bogle te hablé en el episodio 128 del FedeTessoShow. Si aún no lo viste, te recomiendo que lo hagas.

En ese episodio te conté que tras estudiar detenidamente el comportamiento de cientos de fondos gestionados activamente, Bogle llegó a la conclusión que para los inversores supone una inversión más lucrativa invertir en un fondo indexado con bajas comisiones que contratar un fondo que de manera activa intenta batir al mercado y que nos cobra altas comisiones por ello.

Con esta idea, en 1975 fundó The Vanguard Group, una firma de inversión enfocada a ofrecer fondos indexados que permitan a los pequeños inversores replicar el desempeño del mercado de manera fácil y con un bajo costo.

En “El pequeño libro para invertir con sentido común”, John Bogle explica por qué la inversión pasiva es una estrategia ganadora en el largo plazo con ejemplos claros y accesibles para cualquier lector interesado en el mundo de las finanzas.

Otro autor que defiende la inversión pasiva (sobre todo para los pequeños inversores que no tienen ni el tiempo ni los recursos que requiere invertir activamente en los mercados) es Burton Malkiel.

Además de trabajar durante 28 años para The Vanguard Group, Burton Malkiel es uno de los académicos más respetados dentro del mundo de las finanzas ya que ocupa la cátedra de economía de la prestigiosa Universidad de Princeton.

En su libro “Un paseo aleatorio por Wall Street”, Burton Malkiel defiende que el mercado es altamente eficiente y que, excepto en casos absolutamente excepcionales, los gestores de fondos activos no pueden batir el desempeño del mercado en el largo plazo.

En este sentido, Malkiel se alinea con la tesis de John Bogle y defiende que la mejor estrategia para los pequeños inversores es la inversión en un fondo indexado con costos bajos durante un largo periodo de tiempo para aprovechar el interés compuestos que generan estas inversiones.

Para exponer su tesis, Malkiel combina aspectos teóricos con ejemplos reales, por lo que se trata de un libro muy completo para todos aquellos inversores interesados en capacitarse sobre el funcionamiento de los mercados financieros.

Otro académico que cambió la forma de invertir de miles de personas en todo el mundo fue Jeremy Siegel.

Tras egresarse en matemáticas y economía, y realizar un doctorado en el Massachussets Institute of Technology, Siegel consiguió el puesto de catedrático en economía en la prestigiosa Universidad de Pennsylvania.

Siegel es uno de los mayores expertos que existen en la historia de las finanzas y en el funcionamiento de los mercados.

En su libro “Guía para invertir a largo plazo”, Jeremy Siegel hace un repaso a la historia de los mercados financieros desde el año 1802 y presenta las pruebas por las que mantener una estrategia de inversión “Buy and hold”, es decir comprar y mantener, es la más rentable para el inversor.

Frente a otras alternativas de inversión como los bonos o el oro, Siegel defiende que históricamente la inversión más rentable fueron las acciones.

Aunque Siegel reconoce que en el corto plazo las acciones registran fuertes oscilaciones en su valor, lo que para los perfiles de inversión conservadores puede resultar intolerable, en el largo plazo la tendencia alcista de las acciones es indiscutible.

Para Siegel, si nuestro horizonte de inversión son años y no semanas o meses, la bolsa siempre será la alternativa de inversión que debemos priorizar en nuestros portafolios.

Otra clase de libros que no podés dejar de leer son aquellos que combinan las finanzas con adquirir los hábitos que nos permitan alcanzar la libertad financiera.

Dentro de este género, lo mejor es empezar por los clásicos como por ejemplo “El hombre más rico de Babilonia”, de George Clason.

Este libro fue publicado en 1926, hace casi 100 años, pero aún hoy es leído por miles de personas en todo el mundo que quieren alcanzar la libertad financiera.

George Clason desarrolló su carrera en el mundo de las publicaciones, donde se desempeñaba como presidente de la Clason Publishing Company.

Con 52 años Clason publicó “El hombre más rico de Babilonia”, donde con parábolas inspiradas en la antigua Babilonia comparte los secretos que le llevaron a alcanzar la independencia financiera.

Para Clason, llevar un estilo de vida frugal con los que conseguir unos ahorros abundantes e invertir estos ahorros con sensatez para lograr rentas eran los dos pilares para alcanzar la libertad financiera.

Otro clásico que no puede faltar en tu colección orientado a conseguir la independencia financiera es “Piense y hágase rico”, de Napoleon Hill.

Este libro fue escrito en 1937, poco después de la Gran Depresión que provocó que millones de personas, sobre todo en Estados Unidos, acabaran en la pobreza más absoluta.

Hill decidió escribir este libro para ayudar a que millones de personas alcanzaran la independencia financiera y aseguraran su sustento y el de sus familias en caso de que una nueva crisis volviera a golpear.

Para ello, Hill compartió los 14 principios que le permitieron alcanzar la riqueza. Repasar cada uno de estos 14 principios ahora nos llevaría mucho tiempo, por lo que te recomiendo que adquieras este libro.

Con más de 15 millones de copias vendidas en todo el mundo, este libro convirtió a Napoleon Hill en uno de los escritores más influyentes del siglo XX.

A pesar de tener casi un siglo de antigüedad, este libro continúa siendo aún hoy uno de los libros más vendidos sobre finanzas y libertad financiera.

Otro libro sobre cómo alcanzar la libertad financiera que tenés que leer, aunque este más reciente, es “Dinero: domina el juego” de Tony Robbins.

Tony Robbins se hizo famoso gracias a sus libros y seminarios de autoayuda. Para muchos es el mayor gurú del mundo en autoayuda, algo que queda corroborado por los más de 4 millones de personas que han asistido a sus seminarios en todo el mundo.

Tony Robbins tuvo una infancia difícil. Cuando apenas tenía 7 años su padre abandonó el hogar familiar y siendo niño sufrió los abusos de su madre, que en aquella época tenía problemas con las drogas.

Con 17 años Robbins abandonó el hogar familiar y ocupó varios trabajos hasta que descubrió su pasión: ayudar a los demás a alcanzar su potencial.

Durante más de 30 años Robbins se enfocó en la autoayuda, sin embargo comprendió que una de las causas más importantes por las que muchas personas necesitaban su ayuda era por problemas económicos.

Así, en 2014 lanzó su primer libro sobre la gestión de nuestro patrimonio. En este libro Robbins aprovechó su prestigio para entrevistar a algunos de los inversores más prestigiosos del mundo y dar a conocer las estrategias que les permitieron ser ricos.

Toda esta sabiduría está reflejada en “Dinero: domina el juego”. Por ello, no debes dejar de leer este libro si quieres alcanzar la libertad financiera.

Otro de los libros que no puede faltar en la colección de cualquier persona que aspire a alcanzar la libertad financiera es “Padre rico, padre pobre” de Robert Kiyosaki.

En este libro Kiyosaki compara los hábitos financieros de su padre biológico -un hombre inteligente con un amplio currículum académico pero con malas ideas y prejuicios que le impiden alcanzar la independencia financiera- con los del padre de su mejor amigo, un hombre sin formación académica pero con las ideas muy claras sobre cómo generar riqueza.

En “Padre Rico, Padre Pobre” Kiyosaki revisa los conceptos fundamentales para generar riqueza, como por ejemplo acumular activos generadores de renta y evitar todas las posesiones que en vez de generar riqueza, consuman dinero.

Además, sirviéndose de los dos padres, en este libro Kiyosaki revela los errores más comunes que comenten las personas al manejar su dinero y nos enseña cómo evitarlos con ejemplos muy claros y didácticos.

El mejor trade de la historia

By 4padmin on julio 1, 2020 in Invertir con Éxito

En esta nota les quiero hablar de una operación bursátil que realizó un famoso inversor que para muchos fue el mejor trade de la historia.

En esta operación, este inversor multiplicó su inversión inicial por 100 veces en menos de un mes. Algo que no se ve todos los días, ¿verdad?

Antes de hablarles de esta operación, me gustaría hablarles del inversor que consiguió completar esta operación. Se trata de Bill Ackman, el fundador y CEO del fondo de inversión Pershing Square Capital.

Ackman se convirtió en uno de los gestores de fondos más jóvenes del mundo de las finanzas cuando en 1992, con tan solo 26 años, fundó con su compañero de clase de Harvard la firma de inversiones Gotham Partners.

Gracias a los buenos resultados que obtuvo durante sus primeros años gestionando el fondo, para 1998 su fondo ya gestionaba activos por un total de 500 millones de dólares.

En 2004 se separó de su socio y con 54 millones de fondos propios Ackman fundó Pershing Square, su firma de inversiones que en la actualidad posee más de 8 mil millones de activos bajo gestión.

Por su juventud y estilo atrevido en las finanzas, así como por sus exitosas operaciones bursátiles, Bill Ackman se convirtió en una celebridad del mundo de las finanzas y sus trades se observaron con lupa por la comunidad inversora desde entonces.

A lo largo de su carrera Ackman no dudó en aprovechar esta atención que le dedican los medios financieros para favorecer sus trades, algo que le generó muchos enemigos en Wall Street.

Además de por su estilo polémico, en los últimos años la reputación de Ackman sufrió debido a dos inversiones que le hicieron perder casi toda su fortuna.

En diciembre de 2012, al mismo tiempo que Pershing Square vendía en corto millones de acciones de Herbalife Ackman publicó un informe en el que acusó a la compañía de productos dietéticos Herbalife de haber constituido un fraude piramidal con su sistema de ventas.

Ackman estuvo muy activo en la televisión y en internet explicando su tesis de inversión y, aunque en un principio las acciones de Herbalife cayeron, pronto se recuperaron.

Muchos criticaron a Ackman el hecho de que aprovechara su popularidad para generar miedo en torno a las acciones de Herbalife, para así favorecer el resultado de su venta en corto.

El más crítico de todos fue el mayor tenedor de acciones de Herbalife, el legendario inversor activista Carl Icahn. La tensión entre Ackman e Icahn creció hasta el punto de que en un programa de la CNBC en vivo Ackman e Icahn tuvieron un tenso intercambio de reproches.

Ackman mantuvo su trade en Herbalife durante cinco años, hasta que finalmente se rindió cerrando la posición con una pérdida estimada en mil millones de dólares.

El segundo gran revés para Ackman llegó tras invertir 4 mil millones de dólares en la compañía farmacéutica canadiense Valeant a principios de 2015.

El modelo de negocio de Valeant se basaba en adquirir pequeñas compañías farmacéuticas con fármacos prometedores en lugar de realizar el desarrollo de nuevos medicamentos dentro de la propia compañía.

Esto en principio parecía buena idea porque la mayoría de los fármacos que las compañías farmacéuticas investigan no tienen éxito en sus ensayos, generando pérdidas para la empresa.

Sin embargo, la adquisición de pequeñas compañías farmacéuticas a las que comprar sus patentes e investigaciones también resultada costoso.

Para conseguir beneficios en su modelo de negocio novedoso, Valeant necesitaba incrementar el precio de estos fármacos en el mercado. Pero estos incrementos de precio impidieron que miles de personas pudieran seguir accediendo a los tratamientos, lo que tuvo implicaciones legales que llevaron a los principales dirigentes e inversores de la compañía (Ackman incluido) a testificar ante el Senado de los Estados Unidos.

En esta foto podés ver en primer plano al CEO de Valeant Michael Pearson y al fondo se ve a Bill Ackman testificando ante el Senado de los Estados Unidos.

Las prácticas que implementó Valeant para conseguir beneficios fueron consideradas ilegales por las autoridades, y provocaron que el precio de las acciones cayera un 90 por ciento entre agosto de 2015 y junio de 2016 como podés ver en el gráfico.

Ackman perdió casi toda su inversión en Valeant, pero no solo perdió dinero ya que su reputación quedó muy dañada debido a las prácticas abusivas de la farmacéutica en la que él era el principal inversor.

Para muchos en Wall Street, tras estos dos trades nefastos que le reportaron una pérdida combinada de 5 mil millones de dólares y un enorme daño a su reputación, Ackman estaba acabado. Sin embargo, el afamado inversor perseveró en la búsqueda de una gran operación que le permitiera recuperar la riqueza y la reputación perdidas durante los años anteriores.

Esta operación llegó con el estallido de la pandemia del coronavirus…

El 18 de marzo de este año Wall Street se hundía más de un 5 por ciento, con el S&P 500 cayendo por debajo de los 2.300 puntos y acumulando una caída en 2020 superior al 30 por ciento.

Ese mismo día, en una aparición en la CNBC, Ackman afirmó que las caídas que estaban sufriendo las bolsas en todo el mundo era algo que él ya preveía desde hacía semanas…

Según relató en la entrevista, a principios de enero vio por primera vez en las noticias cómo en la ciudad china de Wuhan cientos de personas fueron contagiadas con un extraño virus de la familia del coronavirus.

Ackman continuó su relato contando que aquella misma noche tuvo una pesadilla sobre un virus que se propagaba por todo el planeta dejando miles de muertos.

Asustado, Ackman decidió investigar más sobre el coronavirus y, a medida que pasaron las semanas y el virus se fue extendiendo país por país, llegó a la conclusión de que el mundo se enfrentaba a una amenaza que golpearía de lleno a la economía y a los mercados financieros.

Fue entonces, según afirmó Ackman en la entrevista, cuando decidió hacer el trade por el que su reputación como gran inversor se recuperaría.

Ackman no quiso entrar en detalles sobre cómo articuló su apuesta bajista sobre las bolsas. Pero según reportó el sitio web de finanzas Market Watch, Ackman logró estas enormes ganancias arriesgando solamente 27 millones de dólares de su capital.

Es decir, en apenas tres semanas Ackman multiplicó su inversión por 100.

Este trade fue tan exitoso, que el columnista del New York Times William Cohan lo llamó “el mejor trade de la historia”. Pero, ¿cómo pudo lograrlo?

Ackman consiguió estas enormes ganancias invirtiendo en Credit Default Swaps.

Ahora bien, ¿qué son los Credit Default Swaps y por qué Bill Ackman pudo ganar tanto dinero en tan poco tiempo invirtiendo en este sofisticado instrumento financiero?

Los Credit Default Swaps, o CDS por sus siglas en inglés, son seguros frente al impago de una deuda.

Al igual que se puede asegurar una casa o un auto, en el mundo de las finanzas también se puede asegurar una deuda.

Bancos e inversores de todo el mundo acumulan en sus balances decenas de billones de dólares en deudas, tanto de particulares como de empresas o de estados.

Para evitar exponerse a un riesgo excesivo, estos inversores contratan estos CDS que les garantizan el cobro de sus deudas mediante el pago de una prima por la contratación del seguro.

La particularidad que presentan estos CDS frente a los seguros tradicionales como los que vos o yo podemos contratar, con los que aseguramos nuestras casas, autos, etc., es que mientras que con los seguros tradicionales aseguramos nuestras propiedades, en el caso de los CDS podemos asegurar las propiedades de los demás.

Pongamos un ejemplo para entender esto…

Imaginá que frente a tu casa, al otro lado de la calle, vive un vecino muy descuidado, que hace asados cada domingo sin tomar las debidas precauciones.

Cada domingo ves esto y pensás que es cuestión de tiempo para que un día su casa sufra un incendio. Con esta información, vos decidís hablar con la compañía aseguradora y comprar un seguro sobre la vivienda de tu vecino.

Cada mes o cada año pagarás una prima por este seguro, pero finalmente el día que la casa de tu vecino sufra un incendio, vos cobrarás una enorme cantidad de plata comparado con lo que pagaste por asegurarla.

Los CDS funcionan de manera parecida. Un inversor que tenga información sobre un mayor riesgo de impago de una empresa o de un Estado, puede comprar un CDS aún sin tener esta deuda y así ganar dinero si efectivamente se produce un default.

De hecho, ni siquiera tiene que producirse un default para ganar dinero. Debido a que los CDS cotizan a tiempo real como las acciones, si la percepción de riesgo de una deuda aumenta, el valor del CDS también aumenta por lo que el tenedor de este CDS puede revenderlo y así ganar con la diferencia.

Fijate en lo que sucedió en febrero…

Este gráfico representa el índice con los precios de los CDS sobre bonos basura de Estados Unidos.

Ackman vio que a comienzos de año esta cotización estaba en mínimos de más de 10 años. Es decir, en la última década nunca hubo una percepción de riesgo tan baja de estas inversiones como a comienzos de este año.

Mientras en China el virus avanzaba sin control, al otro lado del mundo los inversores en Wall Street se sentían más seguros que nunca…

Como podés ver, en cuestión de días cuando el virus comenzó a golpear a Europa y a América del Norte el índice de los CDS sobre bonos basura se disparó de 300 a casi 700 puntos.

Al invertir con apalancamiento, Ackman consiguió amplificar las ganancias gracias a su apuesta bajista sobre los mercados crediticios en Estados Unidos.

Ackman tan solo pagó 27 millones por contratar el CDS, ya que lo tuvo menos de un mes en su cartera: de finales de febrero a mediados de marzo.

Sin embargo, al revender este CDS en un entorno con un riesgo mucho mayor multiplicó por 100 lo que pagó por tener este seguro apenas unas pocas semanas.

El buen desempeño de Pershing Capital no terminó con el cierre de su apuesta bajista sobre la bolsa, y es que según reportó CNBC el 25 de marzo Ackman aprovechó los 2.600 millones de dólares de ganancias derivadas de su trade para invertir en acciones a bajos precios.

Fijate que las bolsas prácticamente tocaron fondo cuando Ackman decidió deshacer su trade bajista y comprar acciones con las ganancias generadas…

Con la recuperación de las bolsas en los últimos tres meses, Ackman consiguió ganancias tanto en la caída como en la posterior recuperación de las bolsas: un movimiento doblemente ganador.

Gracias a su visión para anticiparse a la caída de las bolsas por el coronavirus y a la posterior recuperación de los mercados, Ackman finalmente pudo resarcirse de sus errores del pasado y volver a ser considerado como uno de los mejores inversores del mundo.

Ahora, tengo una mala noticia para vos. Y es que a menos que seas un inversor profesional trabajando en un hedge fund o una gran firma de inversiones, vos no podés invertir en CDS.

Estos complejos instrumentos de inversión no están disponibles para los inversores particulares, pero hay otros instrumentos a los que podemos acceder con los que ganar con una caída del mercado.

La mayoría de estos instrumentos implican apalancamiento, es decir la posibilidad de invertir con deuda amplificando nuestros beneficios potenciales.

Pero ojo, porque esto también se nos puede volver en contra y es que el apalancamiento también potencia las pérdidas, de manera que podríamos terminar con una pérdida mayor inclusive a nuestra inversión inicial.

A mí no me gustan este tipo de inversiones. Son muy arriesgadas y a menos que sepas muy bien qué estás haciendo y qué riesgos estás asumiendo, tienen el potencial de destruir tu portafolio en apenas un instante.

Una alternativa más conservadora y en mi opinión más adecuada para un inversor particular para apostar a una baja del mercado son los ETFs inversos. Estos fondos cotizados suben cuando el mercado baja.

Uno de los ETFs de estas características más populares es el Direxion Daily S&P 500 Bear, que cotiza en la Bolsa de Nueva York con el ticker SPDN.

Para terminar, si te quedaste con ganas de replicar los trades de Bill Ackman tengo una buena noticia: aunque no podés invertir como lo hace Bill Ackman, sí podés invertir en su fondo, Pershing Square.

Y es que las acciones de Pershing Square cotizan en la Bolsa de Ámsterdam con el ticker PSH.

Ackman hizo público su fondo a finales del año 2014, y aunque al principio tuvo un mal desempeño debido a los errores que cometió con Herbalife y con Valeant Pharmaceuticals, en los últimos años al fondo le fue muy bien como podés ver en el gráfico con la cotización.

Y es que tras marcar mínimos anuales a mediados de marzo en 12,96 euros por acción, una vez se conoció el exitoso trade que hizo Ackman las acciones de Pershing Square casi duplicaron su valor en unas pocas semanas.

El interés inversor hacia las acciones de Pershing Square aumentó tanto durante las últimas semanas, que según un rumor que difundieron varios medios de comunicación como la CNBC o el New York Times a principios de junio, Ackman tiene la intención de realizar una IPO por mil millones de dólares para que su fondo salga a cotizar en la Bolsa de Nueva York este mismo año.

El mejor amigo del pequeño inversor

By 4padmin on junio 23, 2020 in Inversiones Financieras, Invertir con Éxito

En esta nota les quiero hablar de un visionario que hace casi 50 años cambió para siempre la forma de invertir en la bolsa.

Su nombre es John Bogle.

Quizás alguno de ustedes no le conozcan, pero Bogle fundó en 1975 una de las firmas de inversión más grandes del planeta: The Vanguard Group.

Vanguard tiene en la actualidad más de 17 mil empleados repartidos por oficinas en todo el mundo y la cantidad de activos que gestiona Vanguard asciende a 6,2 billones de dólares. Fijate que esto es equivalente a casi 12 veces el PBI de la Argentina…

Esta enorme cantidad de fondos gestionados por Vanguard convierte a esta firma en una de las más importantes del mundo.

El enorme éxito de Vanguard se debió a la apuesta de Bogle por la inversión pasiva.

Quizás escuchaste hablar de la inversión pasiva antes, pero no está de más recordar qué es exactamente…

A diferencia de la inversión activa que consiste en elegir acciones para batir el desempeño del mercado, la inversión pasiva aboga por igualar la rentabilidad del mercado de manera automática y a un bajo costo.

Bogle mostró un interés temprano por esta forma de invertir cuando en 1951, aun siendo un estudiante en la prestigiosa Universidad de Princeton, realizó un estudio en el que demostró que la mayoría de los fondos mutuos no consiguieron batir el desempeño del mercado en los años anteriores.

Bogle pensó que si los fondos mutuos no conseguían un desempeño superior al del promedio del mercado, entonces los fees que los administradores de los fondos cobran a los inversores provoca que estos inversores consigan una menor rentabilidad a la que conseguirían si simplemente se limitaran a replicar al mercado.

Es decir, de acuerdo a la tesis de Bogle, en vez de intentar batir al mercado comprando y vendiendo acciones activamente como hacen estos fondos mutuos, a los inversores les iría mucho mejor si se conformaran con replicar el desempeño del mercado optando por inversiones indexadas en las que no hubiera que pagar a un administrador, teniendo estas inversiones por tanto un costo inferior.

Un dos o tres por ciento que cobran los gestores de fondos puede no parecer mucho en principio. Pero la diferencia en la rentabilidad que esto provoca se amplifica en el largo plazo debido al interés compuesto y termina siendo determinante en las chances de un inversor de alcanzar la libertad financiera.

Te lo explico con un ejemplo.

Imaginá a dos inversores que invierten 10 mil dólares en la bolsa cada uno. El primer inversor replica el desempeño del mercado invirtiendo en un fondo indexado del S&P 500.

En el último siglo el S&P 500 obtuvo una rentabilidad promedio del 9,6 por ciento. Dado que el fondo indexado tiene un fee anual del 0,1 por ciento en nuestro ejemplo, la rentabilidad neta promedio fue del 9,5 por ciento anual.

El segundo inversor, en cambio, decidió invertir en un fondo de inversión gestionado activamente por un administrador de portafolios. En nuestro ejemplo, imaginemos que este administrador algunos años logró batir al mercado y otros años quedó por debajo. En promedio, supongamos este inversor consiguió una rentabilidad del 9,6 por ciento, igual que la del mercado.

Sin embargo, por los costos de transacción y fees que cobra el administrador por su trabajo, las comisiones totales del fondo son de 2 por ciento. Así, el segundo inversor se tuvo que conformar con una rentabilidad promedio del 7,6 por ciento.

La diferencia entre conseguir una rentabilidad neta del 9,5 o del 7,6 por ciento anual puede parecer poca en el corto plazo, pero en el largo plazo esta diferencia se amplifica a cada año que pasa.

A los 10 años el inversor que apostó por un fondo mutuo tiene consiguió duplicar su inversión, con un valor de 20.800 dólares. ¡No está nada mal! Pero fíjate que el inversor que apostó por el fondo indexado consiguió acumular una inversión de 24.780 dólares en el mismo tiempo.

Sin embargo lo más interesante es que conforme pasa el tiempo la diferencia en la rentabilidad aumenta exponencialmente…

Y es que mientras que a los 30 años el inversor que apostó por un fondo mutuo tiene una inversión de 90 mil dólares, el inversor que apostó por el fondo indexado consiguió acumular 152.200 dólares.

Fijate la enorme diferencia que supuso en el largo plazo los fees que el inversor del fondo mutuo tuvo que pagar. Y eso que asumimos que el fondo mutuo consiguió una rentabilidad similar a la del mercado.

La realidad es aún peor ya que menos del uno por ciento de los fondos mutuos consiguen batir al mercado de forma consistente en el largo plazo. El 99 por ciento restante obtiene una rentabilidad inferior a la del mercado en el largo plazo.

El propio Bogle estudió durante más de tres décadas el desempeño de los 355 fondos de inversión en la bolsa estadounidense que existían en 1970, en la época en la que fundó Vanguard.

De esos 355 fondos, en el año 2005 223 no existían ya que fueron cerrados, prácticamente todos ellos por tener un desempeño decepcionante.

De los 132 fondos restantes, tan solo dos fondos tuvieron un desempeño superior al del mercado de manera consistente: el fondo Magellan gestionado por el legendario inversor Peter Lynch y el Fidelity Contrafund.

Los 353 fondos restantes tuvieron un desempeño inferior al que hubiera tenido una inversión en un fondo indexado del S&P 500. Fijate que como te decía antes menos de un uno por ciento de los fondos de inversión baten al mercado en el largo plazo, por lo que las posibilidades de que vos o cualquier otra inversor acierte e invierta en uno de estos fondos son reducidas.

Otra ventaja presentan los fondos indexados respecto a la inversión activa es la mayor diversificación que presentan estos instrumentos financieros.

Pensá que si inviertes en un fondo indexado del S&P 500 estas invirtiendo, por un costo anual que a veces ni siquiera alcanza el 0,1 por ciento anual, en las 500 mayores empresas de la bolsa estadounidense.

Sí, es cierto que en los últimos años la diversificación del S&P 500 y de otros índices de Wall Street fue menor ya que las grandes empresas tecnológicas como Microsoft, Apple, Amazon, Google o Facebook incrementaron su peso en el índice hasta el 21 por ciento del índice, respecto al 11 por ciento que representaban en el año 2013.

Pero un fondo indexado del S&P 500 sigue presentando mayor diversificación que cualquier otro instrumento financiero y a un costo extremadamente bajo.

¿Y por qué es tan importante la diversificación? Porque a mayor diversificación, menor riesgo.

Verás, cuando invertís en una acción el riesgo que asumís tiene dos componentes: el riesgo sistemático del mercado (esto es que se produzca un evento que produzca una baja en todo el mercado como sucedió con el coronavirus por ejemplo) y el riesgo no sistemático individual de la acción, que afecta a aspectos particulares de la empresa en la que invertiste como un profit warning, una huelga de sus trabajadores, una caída en las ventas, insolvencia, etc.

Al invertir en un fondo indexado que replica todo el mercado, eliminás el riesgo individual de la acción. Por tanto, a mayor número de tenencias en tu portafolio, menor riesgo.

Los instrumentos financieros que nos permiten optar por esta forma de inversión de forma sencilla y con un costo bajo son los ETFs.

Los ETFs son fondos cotizados, cuyas participaciones se compran y se venden como si fueran las acciones de una empresa cotizada.

Hay ETFs que replican el precio de commodities como por ejemplo el oro como te expliqué en mi video anterior.

Sin embargo, la mayoría de los ETFs replican el desempeño de los índices bursátiles.

Hay ETFs para prácticamente todos los índices de las bolsas mundiales, sin embargo el ETF más transado y popular del mundo es el SPDR S&P 500, que cotiza en la Bolsa de Nueva York con el ticker SPY.

Este ETF replica el desempeño del índice Standard & Poor’s 500 con unas comisiones anuales de apenas el 0,04 por ciento.

Estas bajas comisiones no son la excepción, sino la norma en el caso de los fondos indexados.

Pero, ¿cómo es posible que las comisiones de estos fondos sean tan bajas?

Verás, esto es así por dos razones.

En primer lugar porque este fondo tiene una rotación de sus activos muy baja. Es decir, no compra y vende grandes volúmenes de acciones con el objetivo de batir al mercado, sino que su portafolio está distribuido igual que el S&P 500 y apenas hace cambios significativos en su composición.

Esta baja rotación hace que este fondo no incurra en los costos de transacción que sí tienen los fondos de gestión activa, de ahí sus bajas comisiones.

La segunda razón por la que los fondos indexados tienen unos fees ultrabajos es porque no tienen un gestor al que hay que pagarle un sueldo muy alto como sucede con los fondos de gestión activa.

Los fondos indexados están gestionados de manera automatizada, con el único objetivo de mantener la misma distribución del índice que quieren replicar.

Al eliminar el componente humano, los costos que tienen estos fondos son más bajos.

Por último, como estrategia de inversión en el largo plazo John Bogle siempre defendió la estrategia de comprar y mantener.

Aunque a la mayoría de los inversores les gusta pensar que son capaces de calcular el timing del mercado y de aprovechar esto para comprar barato y vender caro, la evidencia empírica demuestra que en realidad sucede todo lo contrario…

La mayoría de los inversores suele comprar caro y vender barato. Por eso, Bogle defendió que la mejor estrategia en el largo plazo es estar siempre invertido y olvidarse.

Si te fijás en este gráfico podés ver como entre 1990 y 2005 los años en los que más dinero entró en los fondos que invertían agresivamente en acciones tecnológicas altamente especulativas fue precisamente en el pico de la burbuja punto com, durante los años 1999 y 2000.

Paradójicamente, en los años que más dinero salió de estos fondos fue precisamente cuando el Nasdaq tocó fondo en los años 2001 y sobre todo 2002.

Lo que este ejemplo nos demuestra es que Bogle tiene razón: los inversores obtienen muy malos resultados intentando hacer timing con el mercado.

Por estas razones, para Bogle la estrategia ganadora en la bolsa en el largo plazo es sencilla: comprar un fondo indexado con bajas comisiones y mantenerlo invariablemente en el largo plazo.

El éxito de la filosofía de inversión de John Bogle queda evidenciado por el enorme éxito que tuvo su firma de inversión, The Vanguard Group, al posicionarse como uno de los mayores jugadores de Wall Street gracias a la creación de fondos indexados con bajos costos y accesibles para el gran público.

De hecho, muchas otras firmas de inversión siguieron los pasos de Vanguard y lanzaron ETFs al mercado con gran éxito, y es que la inversión pasiva pasó de ser una forma de inversión residual a principios de los 90 a acaparar casi 10 billones de dólares bajo gestión en 2018.

En definitiva, la gran contribución John Bogle al mundo de las finanzas fue ser el pionero de la inversión pasiva hace 50 años, poniendo este tipo de inversión al alcance de los pequeños inversores y cambiando para siempre el mundo de las finanzas.

Si querés ampliar tus conocimientos sobre esta forma de inversión, te recomiendo este libro que escribió Bogle en el que explica su filosofía de inversión.

Se llama “El Pequeño Libro para Invertir con Sentido Común”.

En este libro Bogle demuestra con datos reales cómo la inversión pasiva obtuvo mejores resultados en las últimas décadas que la inversión tradicional activa de comprar y vender acciones.

Además, ofrece consejos de inversión muy valiosos fruto de su extensa trayectoria en el mundo de los mercados financieros.

John Bogle reflejó toda su sabiduría en este libro, pero tristemente ya no está para seguir compartiéndola ya que él falleció el año pasado a los 89 años.

Sin embargo, su legado y obra que cambió a la industria de las finanzas y benefició a millones de inversores en todo el planeta permanecerá por muchos años.

Coronavirus, esta crisis no será diferente

By 4padmin on abril 13, 2020 in Invertir con Éxito

Desde que estalló la crisis del coronavirus, millones de inversores en todo el mundo han visto como el valor de sus ahorros se desplomaba. Estas fuertes caídas han hecho que todos en algún momento nos hagamos esta pregunta: ¿cuánto tiempo más durará esta crisis?

Lo cierto es que nadie tiene una bola de cristal con la que pueda adivinar los próximos movimientos de la bolsa; eso es imposible. Pero lo que sí podemos hacer es diseñar una hoja de ruta con el escenario más probable que nos podríamos encontrar durante los próximos meses.

Eso nos ayudará a tomar decisiones de una forma más rápida, simple y eficaz.

Para hacer esto, primero es una buena idea tratar de ver el bosque y no el árbol. Es decir, entender el contexto general de esta crisis y en qué contexto se da. Luego, podemos analizar cómo se desarrollaron otras crisis en el pasado. Y en base a toda esta experiencia, empezar a pensar escenarios de lo que podría ocurrir en esta nueva crisis que estamos pasando.

Empecemos entendiendo de dónde venimos.

El crecimiento de la población y el crecimiento económico no eran algo obvio en el pasado. Todo cambió desde que el capitalismo se convirtió en el sistema económico dominante hace dos siglos. Desde ese entonces, como podemos ver en el siguiente cuadro, la población crece a un ritmo del 1% anual y el PBI per cápita avanzó en promedio un 1,6% anual a nivel mundial.

Este es el sustento último del crecimiento de los precios de las acciones a largo plazo. Como la economía crece todos los años y cada vez hay más personas para consumir, con más dinero, el consumo tiende a aumentar, por lo tanto, crecen los ingresos y las ganancias de estas empresas. Los precios de las acciones siguen esta tendencia de crecimiento a largo plazo.

Sí, hubo momentos de crisis en los que la economía retrocedió, pero en el largo plazo la economía mundial siempre siguió su curso de crecimiento. Y es que el crecimiento económico no se produce de forma lineal. En realidad la economía se mueve en ciclos de crecimiento y de decrecimiento que se alternan de manera más o menos periódica.

Es natural, e inclusive positivo, que se alternen ciclos de crecimiento y ciclos de decrecimiento. En esto tiene que ver la innovación, que no deja de ser el verdadero motor de crecimiento de la economía en el largo plazo.

Sin embargo, un efecto colateral de la innovación fue evidenciado por el economista austríaco Joseph Schumpeter hace casi un siglo. De acuerdo a Schumpeter, en el sistema económico capitalista se producen procesos de destrucción creativa por el que algunas tecnologías caen en la obsolescencia y son sustituidas por nuevas tecnologías.

Esto provoca que en el corto plazo miles de empresas y millones de trabajadores pierdan sus empleos, generando un fuerte costo económico para las personas afectadas. Sin embargo, el efecto negativo de la destrucción creativa se ve compensado de más por la riqueza que genera una nueva ola de innovación.

La crisis del coronavirus no supondrá un cambio en la tendencia de crecimiento en el largo plazo que se dio durante los últimos dos siglos. Sostenida en la innovación, esta tendencia de crecimiento económico seguirá. Sin embargo, lo que todos los indicadores nos muestran es que debido a la crisis del coronavirus probablemente estamos ante el final del ciclo de crecimiento económico que se inició en la primera mitad de 2009 tras la crisis del 2007-2008.

Los mercados bursátiles son un claro indicador de la alternancia entre estos ciclos de expansión y recesión económica…

Si te fijás en el gráfico anterior, podés ver que en el ciclo alcista que se dio entre los años 2009 y 2020 el S&P 500 –el índice bursátil que aglutina a las 500 mayores empresas de la Bolsa de Nueva York– alcanzó una suba del 400,5 por ciento entre su máximo y su mínimo.

Históricamente, el S&P 500 se incrementó cada año un promedio del 11 por ciento. Cada año varias empresas entran y salen del índice. Aquellas más innovadoras y competitivas entran, y aquellas cuyos modelos de negocio se quedaron obsoletos salen.

Por eso, invertir en el índice es la mejor manera de estar diversificados y evitar que el proceso de destrucción creativa nos afecte negativamente como inversores.

Además, invertir en el S&P 500 es una de las inversiones más rentables en el largo plazo. Esto es algo conocido por prácticamente todos los inversores. Sin embargo, lo que puso muy nerviosa a la comunidad inversora fue el abrupto fin que tuvo este mercado alcista con la propagación del Covid-19 fuera de China por prácticamente todo el planeta.

Y es que la crisis actual supuso para los mercados la baja más veloz de la historia, con una caída del S&P 500 del 33% desde su máximo en apenas 22 ruedas.

Como podés ver en el siguiente gráfico en donde vemos cuánto tiempo tomó cada caída del 30% en el índice S&P 500 en los últimos cien años, nunca antes este índice cayó un 30% en tan poco tiempo…

La crisis actual por el coronavirus desató el mayor pánico bursátil que se haya evidenciado en décadas, con una caída fulminante de las bolsas como no se había visto antes.

Estos números seguro te preocupan, pero quiero insistir en mi mensaje de que esta vez no será diferente. La tendencia de largo plazo se terminará imponiendo en algún momento y a esta crisis le seguirá un mercado alcista, pero… ¿cuándo será eso?

Para responder a esa pregunta lo más adecuado es observar lo que sucedió históricamente con otras crisis económicas…

Si te fijás en la tabla que adjunto a continuación, la duración promedio de las crisis fue de 12 meses y este proceso de recuperación en promedio tomo 20 meses para darse.

Como vemos en el gráfico, hubo “bear markets”, como se llama a los mercados bajistas en Estados Unidos, que duraron 31 meses, pero otros que duraron 6 meses. El promedio nos dice que duran 12 meses.

Lo mismo con las recuperaciones. La crisis del 2008 requirió 49 meses de alzas en los mercados para volver a los precios pre crisis. Pero otras crisis solo tomaron 3 o 7 meses para recuperarse.

¿Qué pasará con esta crisis del Coronavirus que estamos viviendo hoy?

Como vimos, la caída fue la más rápida de la historia. Nunca antes el mercado había caído un 20% en tan poco tiempo. Mi impresión es que esto se debió a que el mundo está hiperconectado, como nunca antes. La velocidad a la que se mueven las personas, los bienes y la información es vertiginosa hoy. Por ello esta crisis se dio en forma tan abrupta y rápida.

Por ello, mi sensación es que esta crisis, en primer lugar, no durará más de los 12 meses promedio que duraron todas las crisis de la historia de los mercados norteamericanos. Es más, creo que este mercado bajista puede ser más corto que este promedio.

Y luego creo que la velocidad de la recuperación de esta crisis será proporcional a la velocidad de la caída. Mientras que el promedio muestra que cada crisis requiere 20 meses para recuperarse, mi sensación es que cuando la recuperación empiece, esta se va a dar en forma mucho más veloz que el promedio.

Imaginemos un escenario donde los principales gobiernos del mundo puedan contener la expansión del virus y por ejemplo, encontrar una vacuna o una solución médica al Coronavirus. Cuando eso ocurra, las cuarentenas globales serían cosa del pasado. Volvería la gente a los restaurantes, gradualmente a los hoteles y a los aviones, y cuando esto ocurra, podemos ver una fuerte recuperación económica, correspondido con una recuperación de los precios de las acciones en la bolsa.

Entiendo que es difícil ver esto hoy. Siempre que estamos en el medio de una crisis parece el fin del mundo. Y mucho más en tiempos de redes sociales e información al instante.

Y siempre aparecen analistas diciendo que “esta vez será diferente”. Paso cuando estalló la burbuja de las punto com a inicios del año 2000. Pasó con el atentado a las torres gemelas en 2001, y pasó con la crisis financiera de 2008.

Cuidado, no tengo dudas que esta crisis del Coronavirus cambiará costumbres y procedimientos. Recordemos que luego de los atentados a las torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, la experiencia de viajar cambió para siempre. Hoy nos tenemos que sacar los zapatos antes de su subir a un avión. Antes del atentado eso era impensado.

Cambios de ese tipo no dudo que se den. Pero mi punto es, que desde la perspectiva del crecimiento económico y de la dinámica de los mercados, no creo que esta vez sea diferente que otras crisis.

Aunque más intensa de las que vivimos en el pasado, la crisis actual podría ser una breve interrupción de la tendencia de crecimiento a largo plazo de la economía mundial y por lo tanto, una oportunidad de inversión.

Es imposible saber cuándo se llegará al mínimo en el mercado. Tratar de predecir eso no tiene sentido, es la receta perfecta para el fracaso.

Pero, si vamos construyendo un portafolio de acciones en forma gradual durante los próximos meses es muy probable que paguemos precios muy bajos. Y que estemos con un muy buen punto de entrada para cuando se de la recuperación.

Si compraste acciones antes de la crisis, no parece una buena idea vender ahora. Esperar a que llegue al recuperación, como siempre llegó en el pasado, parece una idea mejor.

Recordá, todo indica que esta vez no será diferente.

Dos ideas que te harán perder plata invirtiendo

By Federico Tessore on abril 29, 2019 in Inversiones Financieras, Invertir con Éxito

Invertir no es un asunto sencillo. Afortunadamente cada vez más los inversores tenemos acceso a información para decidir en qué activos queremos invertir nuestro dinero, pero esto no aumenta nuestras probabilidades de éxito significativamente.

A la hora de la verdad, cuando llega el momento de decidir dónde invertir es el juicio de cada inversor lo que decide hacia dónde se decanta la balanza. Sin embargo, es precisamente en este instante cuando nuestros prejuicios e ideas preconcebidas impiden que tomemos la decisión más acertada.

Hoy te quiero hablar de dos de estas ideas, o sesgos cognitivos como dirían los especialistas en psicología inversora, un campo de investigación que ha emergido con fuerza en el mundo de las finanzas y que está atrayendo la atención de miles de especialistas y académicos de todo el mundo.

Seguro estás acostumbrado a leer en los principales medios de comunicación económicos sobre aspectos más estrictamente financieros, pero te aseguro que los asuntos relacionados con la psicología de los inversores están plenamente contrastados tanto por el mundo de los profesionales de las finanzas como por los investigadores de las universidades más prestigiosas del planeta.

Además, conocer estos sesgos antes de tomar tus decisiones de inversión te darán las claves para ganar plata invirtiendo o, al menos, para no perderla en el intento.

 

Lo que conoces no siempre es la mejor opción

A todos los inversores nos ocurre que cuando pensamos en comprar acciones, instintivamente buscamos en primer lugar en la bolsa local empresas que nos resulten familiares. Si estamos satisfechos con nuestro banco por ejemplo, probablemente consideraremos comprar acciones del banco. O si estamos contentos con nuestro operador de telefonía celular, pensaremos que comprar acciones de él será una buena idea de inversión.

Esto se traduce en una tendencia natural que tenemos los inversores por invertir en activos financieros de nuestro propio país, que nos resultarán más familiares que los activos extranjeros.

El motivo es que al tener un contacto y un conocimiento mayor sobre estos activos, nuestra percepción del riesgo es menor. Esta percepción errónea del riesgo está estudiada en el mundo de las finanzas, y de hecho tiene un nombre en la jerga financiera: “sesgo local”.

El problema del sesgo local consiste en que, aunque creemos que estamos asumiendo un riesgo menor, cuando compramos acciones locales lo cierto es que estamos asumiendo un riesgo mucho mayor.

Esto no sucede solo en la Argentina; en realidad sucede en cualquier parte del mundo ya que si la economía de nuestro país se fuera a pique, no solo lo sufriríamos en nuestras inversiones sino también en nuestro trabajo y en nuestro ingreso habitual.

Invertir en mercados internacionales, como por ejemplo en Wall Street, nos permite reducir este riesgo ya que si por ejemplo la Argentina sufriera una nueva crisis cambiaria o un nuevo corralito, nuestros ahorros estarían a salvo invertidos en los mercados de capitales internacionales.

Por este motivo, no deje que su percepción le engañe. Aunque su conocimiento sobre las empresas del Merval sea superior a las de la Bolsa de Nueva York, para minimizar su exposición al riesgo lo que más le conviene es invertir fuera de la Argentina.

 

Confiar en la rentabilidad pasada es un error

El segundo error que comenten la mayoría de los inversores es juzgar la conveniencia de una inversión según la rentabilidad que tuvo en los años anteriores.

Cuando uno no es un experto en finanzas, cuesta esfuerzo discernir qué inversiones nos resultan convenientes o no entre tantas cifras y datos. Un atajo que la mayoría de los inversores utiliza para elegir dónde invertir es apostar por aquellas inversiones que más éxito tuvieron en el pasado.

Aunque el haber tenido éxito en el pasado no es garantía de éxito en el futuro…

Y es que según un estudio del desempeño de 1.454 fondos durante 10 años elaborado por Morningstar, la firma líder mundial en análisis de fondos de inversión, aquellos fondos que lo hicieron muy bien en el pasado se suelen tener un desempeño mediocre, y los que tuvieron un resultado nefasto suelen recuperarse pasado el tiempo.

Esto es así por el principio de reversión a la media, que consiste en que las rentabilidades extremas en el corto plazo tienen tendencia a moderarse hasta converger en la media.

Lo mismo sucede con las acciones: aquellas acciones que subieron mucho tienen menores probabilidades de seguir subiendo que las que tuvieron un mal desempeño.

Fijate en el siguiente gráfico del Standard & Poor’s 500 por ejemplo…

Como podés ver, el índice estadounidense tiene una tendencia al alza definida por la línea de puntos roja. A lo largo de su historia, cuando el S&P 500 se ha separado mucho de la línea de tendencia, generalmente ha corregido su desviación, ya sea a la baja (como en el 2000 o en el 2008) o al alza (como en 1993, 2003 o 2009) hasta volver a su línea tendencial de largo plazo.

Si nos fiásemos de la regresión a la media, lo predecible sería que el índice corregirá desde los máximos actuales hasta la tendencia de largo plazo. Pero ojo, porque esta regla no es infalible. Hay acciones que durante años no dejaron de subir hasta terminar por las nubes como por ejemplo Amazon, y acciones que durante años no dejaron de bajar hasta terminar en cero, como por ejemplo Kodak.

Sin embargo, en promedio la reversión a la media sí funciona en el mundo de las inversiones y es algo que debés tener en cuenta para invertir. Por tanto, no cometas el error de pensar que solo porque una inversión funcionó bien en el pasado, vaya a seguir funcionando bien en el futuro.

La importancia de empezar a invertir cuanto antes

By Federico Tessore on marzo 7, 2019 in Invertir con Éxito

“El interés compuesto es la octava maravilla del mundo” – Warren Buffett

Uno de los primeros conceptos que uno aprende en la facultad de economía es el interés compuesto. No hay duda de que este concepto de inversión es de gran importancia, ya que esta herramienta es la que ha ayudado a toda clase de inversores, tanto pequeños ahorradores como grandes profesionales de las finanzas, a construir sus fortunas.

Es importante que vos sepas en qué consiste el interés compuesto y como podés utilizarlo para alcanzar tu libertad financiera. Por eso la nota semanal la quiero dedicar a explicarte qué es el interés compuesto.

Según la Investopedia el interés compuesto representa la rentabilidad acumulada sobre un capital inicial con el paso del tiempo. Sé que esto así explicado puede parecer confuso; incluso para los egresados en economía a veces no resulta un concepto fácil de comprender por lo que quiero que veas este ejemplo…

Imaginá que Pablo es un trabajador de 55 años que invierte 10.000 dólares para su retiro en un fondo que proporciona una rentabilidad del 5 por ciento cada año. Al cabo de un año, sus 10.000 dólares habrán crecido hasta 10.500 y es que el 5 por ciento de 10.000 es 500. Pero mirá que sucede a partir del año 2…

En el segundo año de su inversión fija a 5 por ciento sus 10.500 dólares crecerán 525 dólares hasta 11.025 dólares. En el tercer año crecerán 551,25 hasta 11.576,25. Y así sucesivamente, las ganancias cada año serán mayores aunque la rentabilidad sea fija de un 5 por ciento.

Al cabo de diez años desde que comenzara a invertir para su retiro, Pablo tendrá 16.288,95 dólares. Aplicando durante 10 años una rentabilidad anual del 5 por ciento no obtuvo una rentabilidad total del 50 por ciento, sino 62,89 por ciento.

¡Esa es la magia del interés compuesto!

Pero los efectos del interés compuesto se ven más cuanto mayor es el plazo de tiempo, por eso es importante comenzar a invertir cuanto antes.

Siguiendo con el ejemplo anterior, imaginemos que Pablo tiene una sobrina de 45 años llamada Juana y un hijo de 35 años llamado Martín. Los dos deciden invertir 10.000 dólares igual que Pablo con una rentabilidad anual del 5 por ciento.

A los 65 años Juana decide disponer de los fondos para jubilarse y descubre que tiene 26.532,98 dólares. Es decir, en 20 años obtuvo una rentabilidad total de 165,33 por ciento. Una rentabilidad muy superior al doble de lo que obtuvo su tío Pablo.

Pero el que más dinero ganó fue Martín. A los 30 años de comenzar su inversión decide retirar sus fondos y descubre que sus 10.000 dólares se convirtieron 41.161,36 dólares. Su rentabilidad total fue de 311,61 por ciento.

Como puedes ver en el siguiente gráfico en el que se representan las tres inversiones, empezar a invertir pronto es fundamental porque el interés compuesto favorece que las inversiones con un plazo de tiempo mayor ganen mucha más plata que las inversiones con un plazo de tiempo más corto.

Por eso, si tenés más de 30 años es sensato que comiences a invertir pensando en tu retiro, aunque solo sea una cantidad pequeña de plata. Y si ya tenés más de 40 o 50 años, creo que es importante que diseñes una estrategia de inversión cuanto antes para poder alcanzar la libertad financiera antes de que llegue tu retiro.

 

Las dos razones por la que Warren Buffett es el mejor inversor de todos los tiempos

Hasta ahora hemos visto que el tiempo es un elemento esencial para conseguir tu independencia financiera. Esta es una de las razones por las que Warren Buffett es el mejor inversor de todos los tiempos.

Buffett fundó su holding de inversiones en 1965. Durante los primeros años Buffett no era increíblemente rico, aunque sí consiguió excelentes rentabilidades a sus inversiones. Cuando su riqueza despegó fue a partir de 1990 gracias al interés compuesto.

Lo podés ver muy bien en este gráfico. Y es que al igual que en los ejemplos que te mostré antes sobre la jubilación, la magia del interés compuesto funciona cuando mayor es el plazo de inversión.

Pero hay una segunda razón por la que Warren Buffett consiguió amasar una fortuna de más de 100.000 millones de dólares a partir de unos pequeños ahorros.

Desde que fundó su holding de inversiones en 1965 Buffett ha conseguido una rentabilidad anual media del 20,5 por ciento frente a la rentabilidad media de 9,7 por ciento del S&P 500.

Si Buffett obtuvo el doble de rentabilidad anual, podrías pensar que al cabo de 54 años obtuvo el doble de plata que si hubiera invertido en el S&P 500 pero estarías equivocado, ya que Buffett obtuvo… ¡73 veces más plata!

Y es que mientras que la rentabilidad del S&P500 entre 1965 y 2018 fue de 15.019 por ciento, la rentabilidad del fondo de Warren Buffett fue de… ¡1.091.899 por ciento!

¿Cómo es esto posible? Otra vez tenemos que hablar de la magia del interés compuesto.

Verás, con el paso del tiempo las diferencias entre rentabilidad de agrandan gracias al interés compuesto. Obtener una rentabilidad superior en el corto plazo no supone tanta diferencia, pero cuando se mantiene en un periodo de tiempo muy largo, las diferencias son abismales.

Lo podés ver en el siguiente gráfico…

Fijate que en los primeros 20 años la rentabilidad acumulada de Berkshire Hathaway (holding financiero de Buffett) y del S&P 500 es prácticamente igual. Es con el paso del tiempo cuando la diferencia se agranda, despegando la curva de rentabilidad definitivamente a partir de 1995, 30 años después de que Buffett comenzara a invertir.

Ya has visto que ser millonario requiere conseguir una rentabilidad sostenible en el tiempo pero sobre todo requiere paciencia, mucha paciencia.

La magia del interés compuesto está ahí, esperándote, y cada segundo que pierdas para empezar a ahorrar e invertir es un segundo en el que el interés compuesto no te acercará a la independencia financiera. Ahora depende de vos que puedas aprovechar el interés compuesto antes de que sea demasiado tarde.

 

Hasta la próxima.

Saludos,

Federico Tessore
Director de Inversor Global

 

¿Cuál es la mejor inversión?

By 4padmin on marzo 1, 2019 in Invertir con Éxito

Cuando a Robert Allen -un prestigioso gurú sobre creación de riqueza con varios libros en la lista de más vendidos del New York Times– un amigo con plata en su cuenta de ahorro le preguntó si debería invertirla, este le contestó: “¿A cuántos millonarios conocés que hicieron su riqueza dejando su plata en una cuenta de ahorro?”.

Parece obvio que hay que buscar otras alternativas de inversión para maximizar la rentabilidad de nuestros ahorros, pero antes debemos preguntarnos sinceramente cuánto nivel de riesgo estamos dispuesto a tolerar.

Si su tolerancia al riesgo es baja y que no soporta perder plata, entonces la inversión que más le conviene es aquella en bonos soberanos de países con calificación triple A, como por ejemplo Estados Unidos, Alemania o Suiza.

Con este tipo de inversión uno prácticamente se asegura conservar su riqueza, aunque si nuestro objetivo es hacer crecer nuestro patrimonio debemos optar por opciones un poco más riesgosas.

En el siguiente escalón del riesgo se encuentran los bonos corporativos. Estos bonos pagan un mayor retorno que los bonos soberanos de países seguros, aunque esto no es gratuito.

Siempre debemos tener presente que cuanto mayor riesgo implique una inversión, debemos esperara una mayor rentabilidad. Por este motivo los bonos corporativos ofrecen una mayor rentabilidad: porque la probabilidad de que una empresa no pueda cumplir con sus obligaciones es mayor a que esto suceda con un país estable y sólido como los que tienen la calificación de triple A.

En el siguiente nivel de riesgo se encuentran las acciones, que como ya sabe tienen una elevada volatilidad.

Como decía el gran gurú de nuestro tiempo Warren Buffett, “si no puede soportar una pérdida del 50 por ciento, mejor no invierta en acciones”. El riesgo que conlleva invertir en acciones es elevado y no todos los inversores principiantes que se lanzan a invertir en la bolsa tienen esto en consideración.

Sin embargo, las recompensas son igualmente muy elevadas…

Si observa el gráfico anterior, puede ver cómo a muy largo plazo las acciones tienen un desempeño que ninguna otra inversión financiera puede igualar.

Y es que si en 1802 un antepasado nuestro hubiera invertido un dólar en cada una de las cinco alternativas de inversión financiera que contemplamos, los resultados hubieran sido muy dispares.

Mientras que el valor del dólar invertido ahora sería 20 veces menor en términos reales por la inflación, si este dólar se hubiera invertido en la Bolsa de Nueva York su valor actual sería de más de 700 mil dólares. Una diferencia abismal.

Muy por debajo se sitúan los bonos corporativos, la deuda pública y el oro con un valor de 1.632, 282 y 4,50 dólares respectivamente.

A la vista de estos datos podríamos afirmar que la mejor inversión son las acciones, pero… ¿qué ocurre con el Real Estate?

Acciones vs. Real Estate

La inversión en propiedades inmobiliarias o Real Estate es algo milenario y tan antiguo como la historia de la humanidad.

Algunas de las fortunas más grandes del mundo se han hecho con la inversión en activos inmobiliarios. El mismo Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, forjó su fortuna millonaria con la construcción en los cinco continentes de lujosos hoteles, casinos y edificios residenciales con su nombre.

¿Es el Real Estate más rentable que las acciones? Veamos…

Si tomamos datos del mercado del país del norte, aunque el Real Estate ha tenido un desempeño brillante multiplicando su valor por siete entre 1975 y 2015, las acciones siguen siendo la mejor inversión.

En apenas 40 años, entre 1975 y 2015, el S&P 500 multiplicó su valor por 25, gracias sobre todo a los dos grandes ciclos alcistas que vivió Wall Street entre 1980 y 2000, y desde 2009 hasta la actualidad.

Si su horizonte de inversión es el largo plazo y su tolerancia al riesgo es elevada, la inversión en acciones es la que mayor rentabilidad le va a proporcionar.

Pero antes le sugiero que sea sincero consigo mismo: si no puede soportar ver como sus ahorros pierden hasta la mitad de su valor sin entrar en pánico, entonces invierta en opciones más seguras. Su salud se lo agradecerá.

Hasta la próxima.

Saludos,

Federico Tessore
Director de Inversor Global